EL DEVORADOR DE CRISTALES
No sé yo si lo que escribo no les sonará a decepción, a mal rollo, no es ese mi propósito, de veras, lo que sí me gustaría, por qué voy a negarlo, es que todo eso celebrase la desolación. ¡Es tan triste y es tan bonita!. Que les trajera a la mente: praderas inmensas embarradas -y oscuras- con una cabaña de madera -allá por donde se inicia el horizonte- en la que vive un hombre solo que jamás ha pedido explicaciones; rocas de arenisca que cuando el sol las ilumina semejan con sus grietas y sus brillos, dragones estrafalarios y duendes insolentes; estaciones de servicio en las que sólo repostan los borrachos del pueblo; y bares de alterne con putas demacradas para las que el amor es lo más importante de esta vida (y también de la otra).
Son, las mías, unas historias en las que la última copa casi siempre está de más, las mujeres prefieren estar solas o estar con otro, a estar conmigo, y los viejos escrutan, como si fueran pájaros, los vestidos de las turistas. Unas historias para los desesperados, los desengañados, los ociosos, los olvidadizos, los cínicos, los santos, los tímidos, los casanovas, los cocineros y los embaucadores. Las últimas palabras de un optimista incorregible que ha sido corregido, la voz de un pésimo cantante enamorado de la más infeliz de las mujeres.
Unas historias que querrían ser: un susurro en la noche -al borde de las rocas- mirando el brillo milagroso de la luna plegarse sobre el mar, una tarde de martes -en un hotel de provincias- en la que los recuerdos te han vencido casi sin darte cuenta mientras emborronas con signos y garabatos la solapa de un sobre vacío, el vaho del aliento de un polizonte extraviado, la estela de un barco pirata perdido en la bruma, la bruma del Támesis que Costello ha transformado en dulce melodía, la melodía de la ropa de cama de algodón y la carne tibia, la tibieza del sol las tardes de noviembre entre los naranjales.
No, no quiero que mis relatos le puedan parecer a nadie la llantina estéril de un llorón ni la torpe salmodia de un quejica, tampoco un eurofestival de frustraciones. Me fastidiaría. Pero si la realidad -insobornable- contradijese mis deseos ¡bendito sea Dios!. El secreto de la suficiencia radica en no pedir jamás explicaciones.
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PARA LEER: La Impaciencia Del Corazón (STEFAN ZWEIG)
PARA ESCUCHAR: King Of America (ELVIS COSTELLO)
54 comentarios
Te veo en forma. Me gusta este post. Por cierto, en mi opinión las opciones no están entre optimistas y pesimistas, ni siquiera entre pesimistas de la razón y optimistas de la voluntad, sino entre apocaliípticos e integrados, como bien señaló Umberto Eco hace décadas.
Un abrazo, Jubiloso Julián
Lansky
Un saludo. Apocalipticos, sí. Para clamar por la trascendencia de la razón y la de la belleza. ¿No es acaso la honestidad, tratar de defender todo eso desde los sentimientos?.
Confío que la reentré sea bien afortunada y el nivel de participación en el blog, alcance, como mínimo, anteriores cotas. Sé -a los hechos me remito- que esta va a mantener su interés, pero ojalá hubiese ahora más lectores que se decidieran a intervenir. Se trata de que nos divirtamos todos el máximo posible. A eso es a lo que aspiro. Bluff.
hola sweethearts,
estoy muy sobada esta mañana pero muy contenta de veros por aquí de nuevo. de leerte de nuevo, bluff, bueno que volviste...
besos como panes
A mi también me gusta este post, Bluff. Y te diré que he descubierto que, no me preguntes por qué, tu prosa gana al ser leída en voz alta. Eso debe ser buena señal, no sé de qué, pero buena.
Hola!
¿No ocurrirá que lo que escribo posea un tempo en cierta medida -apreciable- musical?. Y la música y el silencio, casan mal, aunque algunos digan que este es siempre la última de las notas de toda melodía.
Sí, sí, señores... creo que mis influencias a la hora de escribir son más músicales que literarias.
No obstante -como ya sabéis- muchos de los escritos que voy colgando en este blog corresponden a una etapa de mi vida en la que estaba mucho más fastidiado que ahora. Y os pregunto:
¿Por qué será que cuando uno anda jodido le apetece más escribir y lo hace con una fluidez mayor, es más creativo? ¿o, acaso, suceda que los lectores (también el que ha escrito) seamos más benevolentes a la hora de juzgar las penas que las alegrías?. La verdad, escribir para contar que uno se siente de putísima madre se me antoja bastante complicado, coges la pluma (valga la metáfora) y notas como lo que de verdad te apetece en esos momentos es dedicarte a la crítica gastronómica o a la crónica deportiva.
Tal vez la literatura de los escritores felices sean los libros de viajes, sí, ¡quién se atreve a ponerlo en duda!. Y que por eso a mi -que en el fondo soy un bendito hedonista- esta me guste tanto.
Abrazos, abrazos, abrazos.......... Bluff
Sí, la felicidad es menos creativa que el tormento, y la desdicha para la literatura. Es un tópico con grandes dósis de verdad. Así que espero que estés poco creativo. De todas formas, te reto y al resto de los que por aquí pasan, a hacer una lista de escritores de la felicidad. Enpiezo yo: El Arcipreste (de Hita, claro)
jo, qué difícil esto, para desayunar. no me acuerdo nada del libro del buen amor, ¿era feliz? ¿al tío se le notaba contentillo?
se me ocurren escritores a los que, si están tristes, no se les nota nada. pero ¿de qué hablamos, de tratados sobre la felicidad o de escritores poco lloricas? lo siento, tengo mucho sueño...
antipático
Una disculpa.
Por las mañanas me está resultando imposible entrar al blog. Me entero de cuando me dejáis nuevos mensajes pero no puedo acceder a sus contenidos. Confiemos en que el webmaster resuelva pronto el problema. Es esencial a las tertulias la inmediatez en las réplicas.
Escritores de la felicidad.............. ¿Sir Walter Scott?.
¿Antipático? ¿quién, por qué, cuando?. Tienes que aclararárnoslo "d.m".
elcs
¿Walter Scott? ¿Qué te ocurre, Bluff? Mira: nuestra admirada Richmal Croptom, y la felicidad narrable (por ella) de ser un niño, un niño malo, malísimo
D.m: "Como dice Aristótiles (sic, esto es, literal¡Vanbrugh, ¡no corrijas!) Repito:
"Como dijo Aristótiles, cosa es verdadera,
el mundo por dos cosas trabaja: la primera
por aver mantenençia; la otra era
por aver juntamiento con fenbra placentera"
Y no me digas que tomar al "mundo" por los varones heterosexuales es políticamente incorrecto. Es la voz de un tío del siglo XIII o XIV al que mandó a la cárcel un hoy olvidado arzobispo de Toledo -no muy distinto segurameentee del que ahora hay-, y donde probablemente compuso El Libro del Buen Amor
no te digo nada, lansky, porque no comprendo donde quieres llegar...
D.M. Es fácil, aunque quizá yo lo haga dificil, sólo quería darte un ejemplo de la gozosa escritura del Arcipreste, mencionado para esta antología de escritores de la felicidad.
ok. ¿a estas alturas presumes que voy a saltar con correcciones políticas?
en fin, no sé, my dear. cuando dijiste lo de la literatura feliz,
el otro día, se me vino a la cabeza el harry flashman de macdonald fraser.
el 'antipático', bluff, era para el gangster, que no me daba respuesta a las preguntas que hice.
¿Que te parece, Bluff?,¿ hacemos a pachas una antología de textos y escritores de la felicidad? ¿Embarcamos al Vanbrugh y a la d.m.? Verás, podemos elaborar unos prólogos -uno por barba o par de tetas- o textos introductorios y luego la antología, toda con autores cuyos derechos de autor han caducado: Séneca, Marco Aurelio, Arcipreste, San Agustín - gran humorista, el tío-, Richmal Crompton, etc.) Nos forraaamos...Tengo hasta una propuesta de título -¿recuerdas del del pedorro marinoff, más platón y menos prozac? Este es mejor: HACIA LA FELICIDAD SIN PASAAR POR LA FARMACIA. (mejor que los manuales de autoayuda, leer sí que ayuda)
Verás, Lansky, ya lo he dicho otras veces aquí: no soy un gran lector. A título de ejemplo de todos los autores que citas en tu entrada, tan sólo he leído a la Richmal Crompton. Ahora que.. si de forrarse es de lo que se trata, me apunto -desde ya- al proyecto.
Otra idea para el título:
"Yo me he comido tu queso, ¡tonto el haba!".
Hablamos....
avisadme si vuestro selecto petit comité decide embarcarnos...yo también quiero forrarme (o no, con tan solo no ser tan pobre me vale) , aunque tenga que leerme libros felices para conseguirlo.
Mi contribución va a ser pequeña y quizá os parezca dudosa, pero, eso sí, gratis. Os cedo la parte de derechos que me corresponda, si no se opone Teddy Bautista. MI escritor de la felicidad es el gran Wodehouse, solo con una "o" en la primera sílaba, por favor. Es un escritor menor, quizá. No sé. No sé juzgarlo desde ese punto de vista. Yo le debo parte de las horas más felices de mi vida. Pero no solo por eso. El mundo del que habla, que no existió nunca más que en sus libros, en su cabeza y en las de sus lectores, es un mundo feliz. Un Londres o una campiña inglesa años veinte, de ricos ociosos y bienintencionados a quienes ninguno de estos graves defectos les hacen sentirse culpables. Yo, en realidad, hubiera querido ser Bertram Wooster.
No, no, Vanbrugh me temo que se equivoca. Wodehouse es puro costumbrismo. El estrato de la sociedad que él retrata (muy específico, la aristocracia británica) existió, claro que existió. ¡Y existe, parecido! (vid. "Match Point" de Woody Allen). ¡Qué por la meseta esos lares, esos escenarios, esos tipos, esas actitudes se nos antojen harto improbables, cuando no inconcebibibles, ¡no quiere decir que en realidad lo sean!. Me lo vas a decir a mi que estoy disfrutando del puente en Lowellyn Manor, la modesta mansión de Lady Ashcroht en el condado de Devon.
¡Ay pardillo, pardillo!.
Abrazos con clase de... Don Julián. (Cuando estoy en el Reino Unido sí que me pongo el acento).
De acuerdo con ambos, vanbrugh y julius, con el primero en su cariño por el gran Berti y por su creador (me extraña que no veas que es el mismo mundo retratado por Crompton para Guilleromo -William- el travieso); con el segundo porque claro que es costumbrismo, pero también esa Inglaterra sólo existió en las cabezas de esos dos escritores ingleses y quizá, quizá en la de Agatha Chirsitie. excusa las faltas de meca, voy que pierdo el culo, que dirñia la bella d.m. (yo soy la bestia, inmodestia aparte)
Hombre, Bluff, no me digas que estás en casa de Peggy Ashcrott. Me lo hubieras dicho y te habría dado un par de encargos para ella. Salúdala de mi parte y dile que sigo recordando aquella estupenda semana que pasamos juntos en Cannes. Si ves a un tipo rubio y lánguido, que me parece que es su marido - pero no me hagas mucho caso, porque siempre lo he confundido con no sé si su primo o su medio hermano; y a lo mejor es que, efectivamente, son el mismo -hazme el favor de pagarle veinte libras que aún le debo, que ya te las daré yo a ti. Y da recuerdos de mi parte a Burdons y Peebles. No, no son los perros. Son el mayordomo y la primera doncella.
Es cierto, Lansky. El de Wodehouse es el mismo mundo que el de Richmal Crompton - un ligero cambio de punto de vista social, tan solo - y, efectivamente, que el de Monsieur Poirot y Miss Marple. Algo coge también a Saki, del que hablábamos otro día, pero en este había una nota agria que lo enturbia un poco. Es una Inglaterra fascinante, inmutable e intemporal, con tés en casa de la esposa del pastor y verbenas de beneficencia en los prados del terrateniente local, en la que siempre es verano o primavera.
Y no existe, Bluff, nunca ha existido, en la realidad, quiero decir. Lo cual, en mi opinión, no hace más que añadir mérito a sus creadores.
Otro escritor de la felicidad, por cierto: Durrell, pero el pequeño, Gerald, y sus aventuras corfiotas. ¿Por qué cuernos habré nacido yo tan tarde?
¡Y jode, Herodes, con que en UK no ha existido/existe ese mundo!
Pues claro que sí. Claro que ha existido/existe. ¡Qué Inglaterra no son sólo quinientos mineros de Hull portando banderas rojas o punkies de las ciudades del norte cagándose en Dios y en la reina, alternativamente, ni skins llenos de tatuajes y mamados hasta las patas persiguiendo pakis por Brixton. Inglaterra también ha sido, es y será (por los siglos de los siglos, y yo que lo vea) tés a las cinco en casa de la mujer del vicario merendando scoons con cranberry jelly y escuchando a Bach en la BBC Classics.
Lo repito: tanto Wodehouse como A. Christie como Saki como R. Crompton no hacen sino retratar unas situaciones por completo reales que les son sumamente familiares. Lo mismo que aquí ocurre con Arniches, Pedro Lazaga, Almudena Grandes o León de Amenabar. Algún extranjero puede que exista que, al ver sus obras, piense: "no, no es posible, la vida no puede ser tan cutre...". Y lo es. Vaya sí lo es.
Mr. Bluff.
Que no, Bluff. Ya sé que en Inglaterra hubo y hay lores, gomosos, mansiones rurales, mayordomos y vicarías como las de Wodehouse, Christie y Crompton. Sé que sus modelos son reales. Pero lo que hay en esos libros y nunca ha habido en ningún mundo real... o más bien al revés: lo que NO hay en ellos y sí en el mundo real, es un dato fundamental, que lo cambia todo y es, además, el motivo principal por el que nos fascinan: el tiempo. Bertie Wooster, Guillermo Brown y Hercule Poirot pueden acumular historias indefinidamente sin dejar nunca nada detrás y sin acercarse nunca a nada nuevo. Viven en un presente interminable, luminoso y no sentenciado, en un verano eterno e intercambiable que da para jugar sin fin a pieles rojas en el cobertizo, para componer interminablemente noviazgos de amigos del Club de los Zánganos y para descubrir a todos los asesinos de la Belle Epoque sin pagar por todo ello el precio que nosotros sí tenemos que pagar aquí. Por eso los leo, porque durante el rato que me meto en su mundo me libero del tiempo, que, como bien saben los metafísicos, es la forma más accesible y cotidiana bajo la que nos enfrentamos al Mal.
Ya me has tenido que poner trascendente, hombre, y casi no son ni las diez. Era mejor no haber insistido.
Amigo Vanbrugh,
Pero eso -la pausa temporal- es una característica general de toda la literatura de sagas: Sandokán, Maigret, Tintín (un ejemplo paradigmático) o la que sea. Nadie cumple años, el tiempo no transcurre.
No, no era de eso de lo que estábamos hablando, creo yo, sino de si las mansiones, los mayordomos y los terratenientes que retrataba Wodehouse -y, sobre todo, la manera en la que lo hacía- respondía o no a la verdad. Si reflejaban un mundo real o eran mera ciencia ficción. Y yo mantengo que sí, que no son ciencia ficción. Que nuestro amigo se quedaba corto. Inglaterra es asín. Y Wodehouse refleja las clases altas (venidas a menos), Crompton (las clases medias profesionales -los Brown- y los advenedizos-los Bott-), también Saki, y la señora Christie un batiburrillo. ¿Pero por qué no se creen ustedes que Inglaterra es así? ¿en que fundamentan tal negación?
Me confunden, sinceramente...
No merece la pena insistir, Bluff, pero sí era de eso, precisamente de eso y de ninguna otra cosa, de lo que yo estaba hablando. Nunca he dicho que Inglaterra no sea así. Lo que he dicho es que el mundo de Wodehouse no ha existido nunca, porque lo creo así. Coincide aparentemente, en datos puntuales, con una parte muy limitada en tiempo y espacio del mundo real, pero lo fundamental de él, o al menos lo que yo considero fundamental y el motivo básico por el que me gusta y por el que considero a Wodehouse un "escritor de la felicidad", no solo no tiene nada que ver con él, sino que es su refutación radical y "deicida", como decía Vargas Llosa. Y por ello es, a mi juicio, de lo más opuesto al costumbrismo que yo haya leído nunca.
Y, por cierto, no es nada más que una opinión personal pero detesto cordialmente la palabra "saga" usada con el muy común significado que tú le das. Una saga es un poema épico vikingo, o cosa parecida. La RAE admite, además, que se use para referirse a las novelas que cuentan las peripecias de dos o más generaciones de una misma familia, y sus motivos tendrá. Pero el proceso por el que ha pasado a significar no sé qué impreciso sinónimo de "tribu", "colectivo", "serie"..., que es como suelo verla empleada, me parece un buen ejemplo, por lo misterioso, injustificado e irritante, de los numerosos fenómenos de degradación que viene experimentando el español. Dicen los optimistas que así se enriquecen las lenguas, pero yo creo que a veces confundimos el crecimiento con los tumores. Con tal de que eche bulto, todos tan contentos.
Caro amico,
Un acuerdo -rotundo- en cuanto a lo que mantienes en tu segundo párrafo (iba a decir tu segunda opinión, pero tus palabras no son una opinión, sino la plasmación verbal de unos hechos rotundos y veraces) y, por lo tanto, (auto) tirón de orejas e incluso (auto) colleja por el patadón en los güevos que le he atizado a nuestro idioma. Sorry-sorry a la enésima potencia.
No puedo, sin embargo, darte la razón respecto a lo que dices en tu primer párrafo. Se lo he consultado a lady Ashcrott y te ha llamado hortera; lo siento, tío. Por cierto, su sobrino te perdona lo de las 20 libras.
Un abrazo, paisano. Julián Bluff.
Normal, qué te va a decir Lady Ashcrott. A nadie le gusta que le descubran el truco por el que lleva los últimos ochenta años plantada en los treinta y tantos. Creo, sin embargo, que eso de hortera debe ser una mala traducción tuya, no me parece palabra propia de Peggy. ¿No habrá dicho "ordinario"? Es lo que me llamaba cada vez que me encontraba bebiendo oporto con Burdons en la bodega.
Si estás seguro de que el primo ese - ¿Bingo? ¿Pongo? Hubiera jurado, sin embargo, que era su marido; pero ahora que lo dices, por eso no dijo nada cuando nos encontró a Peggy y a mi en la glorieta - si estás seguro, digo, de que no le importa ya lo de las veinte libras, puedo decirte, en confianza, que en realidad eran doscientas. Felizmente al bueno de Pongo, ¿ o era Cyril?, nunca se le dieron muy bien las matemáticas. De hecho sigue convencido de que en una libra hay doce chelines. No le digas nada, para algunas cosas es muy sensible.
Hola...
¡Cojones! ¿Y cuantos chelines se supone que tiene que haber en una libra esterlina?
Pues eso... la docena... ni más ni menos... ¡o'clock! ¿o, no, querido?.
Pero lo que importa, dear Vanbrugh, es que "El Clavadista Solitario" te está permitiendo cumplir -siquiera sea por unos breves momentos- uno de tus sueños, colarte en las páginas de una de las historias de tu amado Wodehouse. Ya estás dentro. Veremos, ahora, como consigues salir del atolladero. ¡Abrazos!.
Eran veinte chelines por libra y doce peniques por chelín. Eran. Hace más de treinta años que los chelines dejaron de existir y los peniques se convirtieron en vulgares céntimos de libra. Otro mordisco del ácido mundo real al plácido mundo wodehousiano, al que, efectivamente, le agradezco mucho, Sir Julian, que me haya permitido asomarme.
Ah, y salir del atolladero es fácil. Me sacará Jeeves, por supuesto.
A todos.
Ayer intenté colgar aquí un post de homenaje a Francisco Umbral, "MORTAL/UMBRAL/PROSA/ROSA" pero "La Coctelera", ignoro los motivos, aún no le ha dado curso. De momento.
Vayan calentando motores, mis amigos, hablénme del Umbralone. ¿Contamos por estas tierras perdidas con alguien que le haga sombra al gachó?
Volveré a insistir con lo del post. Lo deben leer. Bluff.
Abrazos!
La verdad Bluff, don Julián, Julius, Clavadista, Casado Féliz y demás heterónimos, la verdad es que Vanbrugh lleva toda la razón, os pongais o te pongas, como os pongais o te pongas: Inglaterra es una invención de esos talentos ya mencionados a los que añado Dorothy Sayers y su lord detective. Por supuesto, como señalaba otro Julio (Cortazar), la fantasía y la invención sólo funcionan cuando están bien ancladas en la realidad. Yo, que no es que sea lord o Sir ni que tenga mansión (Manor) en el campo (Sussex), sino que he ganado un premio, mención de honor, a mis calbacines (dicho sea sin segundas), puedo y de hecho lo hago, afirmarlo: esa England no existe, nunca existió, pero se le parece, claro que sí. A eso yo le llamo Arte (con mayúsculas) o Literatura (con idem). Y muy bien traida a la antología de la felicidad a Gerald Durrell, que representa al otro tipo de inglés que más me fascina: el que para ser feliz (y hacernos feliz a os demás con sus zoológicas hazañas) necesita vivir cuanto más lejos de la húmeda y gris Gran Bretaña mejor,; a ser posible en el Mediterráneo o en los trópicos (Graves, Orwell, Gerald Brenan...) Y me apuesto medio corona a que este asunto ha quedado claro.
P.D.- Umbral me la refanfinfla hoy, no así su espléndido y casi único en su pretenciosa producción, su conmovedor y extrañamante (siendo él) auténtico testimonio de Mortal y Rosa; uno de los textos más hermosos en castellano del siglo XX de eso que llaman prosa lírica (pero necesitó que se le muriera un hijito; normalmente es mucho más cínico, en el sentido hoy habitual del término)
El problema de Umbral, a mi modesto juicio, es que usa espléndidamente, como nadie, creo, el idioma, pero rara vez tiene nada que decir con él que a mi me interese. Mortal y Rosa, sí. Cuando deja correr la vena lírica puede llegar a estremecerme. Pero lo hace muy de cuando en cuando. Sus incursiones en lo que trata de ser novela me parecen francamente fallidas, y para encontrar algo que merezca la pena en sus columnas periodísticas habría que leerlas todos los días, y ese es un precio demasiado alto (y no me refiero al euro que cuesta El Mundo).
El problema con la mención honorífica de tus calabacines, estimado Lansky, es que existen serias sospechas de que los ejemplares premiados no eran en realidad los tuyos sino los de Lord Emsworth, a quien le diste oportunamente el cambiazo con complicidades que, el día que salgan a la luz, provocarán una sesión extraordinaria de la Junta Directiva de tu club. Sé que estas cosas no pueden afirmarse sin pruebas, pero lo cierto es que el pobre Threepwood, Empty para los amigos, no levanta cabeza desde entonces y hasta se ha planteado vender Blandings Castle e irse a criar cerdos a Nueva Gales del Sur.
Eso que dices, de mis calabacines en primer lugar, y de mí así mismo es un maldito infundio que tendrá consecuencias.Si aún viven (cerca o lejos) tus padrinos: vete llamándolos, ¡felón!
Ni Bertie ni Mr Wooster te volverán a dirigir la palabra, si a eso vamos
Fue Bertie precisamente el que me dio el soplo.
Si hablas de ese Bertie que estuvo, tiempo atrás, prometido con Honoria, pero que al final no acabó en boda gracias a la intervención de Jeeves...si te refieres a ese Bertie, mejor vete preparando las maletas porque voy a por todos vosotros
Pero vamos a ver: se alquila un caserón en pleno Shropshire con un título tan evidentemente falso como el de Sir Meyer Lansky de Vere, se dedica ostensiblemente al cultivo de hortalizas como tapadera de sabe Dios qué oscuras actividades, consigue con malas artes hacerse invitar por todos los notables de la comarca, deja enormes deudas en todas las tiendas de la localidad, da el cambiazo en el Certamen Anual de Hortalizas de Blandings para alzarse fraudulentamente con la Mención de Honor en la especialidad Calabacines... y cuando la pequeña mutua de apostantes formada por Bertie, Freddie Threepwood y yo, enterados de sus operaciones, arriesgamos un considerable caudal a la hipótesis de que el Jurado se enterará y lo descalificará, asegurándonos previamente de ganar por el sencillo expediente de ser nosotros quienes le avisemos, descubrimos que el muy gangster tiene también comprado al jurado, de modo que no solo le birla a Emsworth su premio, sino también a nosotros nuestro dinero. Y aún es él quien nos amenaza a nosotros... ¡Por Júpiter!Cuando digo que no queda vergüenza en este mundo... Nunca volveré a dejar que Bertie me embarque en estas historias estando Jeeves de vacaciones.
Y ahora a exiliarnos una temporada en Nueva York, hasta que pase el temporal. Qué dura es la vida del lechuguino. Tengo que avisar a Meadows que no se le olvide poner en el equipaje la americana de rayas, los botines y el canotier...
jajaja, vanbri, querido, estás de lo más poseído... os habéis vuelto todos locos, messieurs
Sir Vanbrugh
¿Y puede saberse donde va a poder ejerciatrse con la caza del zorro en la gran manzana? ¿en Courtland Park, en Central Park? ¿¿¿¿en Times Square???. Echará de menos Blendings, no lo dude. Además, aquello está a rebosar de matachines como Lansky. El que avisa.....
Verá, querido amigo, la caza del zorro, realmente... quiero decir, que está muy bien, desde luego, las tradiciones, la noble contienda, tally ho y todas esas cosas, claro, pero ¿es verdaderamente...? Lo de levantarse a esas horas, ya sabe... y esos caballos, uno no puede estar nunca verdaderamente seguro... nobles brutos, desde luego, el mejor amigo del hombre, ¿o era el perro? En fin, para serle sincero, lo cierto es que la caza del zorro... sudar tanto es verdaderamente tan poco confortable... y es tan dificil encontrar soda verdaderamente fría en el campo... En fin, creo que en Nueva York estaré espléndidamente, gracias. Es usted condenadamente amable al interesarse, condenadamente amable. Si me disculpa ahora, tengo que hablar de un perro con un hombre. See you later, como dicen ustedes.
Vanbrug, ¿no te llamarás por casualidad o por capricho extravagante de tus padres, caso de que los tuvieras y fueran conocidos, no te llamarás, digo Pelham Grenville? Porque, verás: me suena tu tono, me suena mucho; tienes verdadero talento, muchacho. Y ese uso de verbos por lo demás en desuso, como "birlar" por robar (Otro infundio)...Me caes bien siempre que te mantengas a distancia: te mataré el último, antes acabaré con toda esta comunidad de meapilas agrarios que me recibieron con los brazos abiertos, que me presentaron a sus hijas casaderas y a sus tías viudas y solteras, si a eso vamos, y ahora me han retirado el saludo. Estoy solo, en el centro de mi dormitorio de mi enorme mansión comprada con el sacrificio de toda una vida. He lanzado una mirada triste en derredor mío, he compadecido a todas esas gentes que no tienen un criado que cuide de ellos. Me estoy intentando hacer yo solo el nudo de mi corbata blanca con unos toques de gris casi perla. Todos me han abandonado, servicio doméstico incluido. El sufrimiento purifica y todas esas cosas por el estilo. ¿sabes, Vanbrugh? La corbata no me sale. La tiro a un rincón y en su lugar cojo mi fiel Beretta, aunque dudo con el colt de tambor que está a su lado, incluso mi Smith and Wesson estaría bien para hablar con todos estos vecinos que me han dejado de lado por tu culpa, Pelham o como diablos te llames (¿Grenville no es rana de prado en francés? No, creo que no). Te decía que el sufrimiento hace más compasiva a la gente. La ayuda a hacerse cargo de las desgracias de los demás. Tú, en cambio...¿qué tenías contra mi retiro tras una vida tan ajetreada y hasta sordida, si a eso vamos, no podías olvidarme, dejarme tranquilo en mi rural retiro?....ahora ando pensando en hacer cosas que ni el mismo Jeeves, Dios le bendiga, podría arreglar. Y todo por tu culpa, Pelham, Grenville, Vanbrugh o como diabols te llames. Pero tienes talento: das con el tono; eso no lo discuto.
Temo que se equivoca, querido jamelgo. ¿Pelham Grenville? Había en el Dulwich un tipo con ese nombre, un par de cursos antes que yo... Plum, le llamábamos... de lo más decente, aunque no era lo que se dice un deportista... me parece que pintaba, o escribía... en fin alguna de esas cosas, ya sabe. En cuanto a mis padres ¿qué quiere decir, exactamente? ¿En el caso de que los tenga? Nunca he oído nada más ridículo.
Lo que yo quería decirle, en realidad, es lo siguiente: ¿No podíamos... en fin, olvidarlo todo? ¿Qué le parece? Quiero decir, hoy por ti, mañana por mi... entiendo que no esté usted muy contento, pero... Vaya, que todo esto es muy desagradable, lo de matar y esas cosas... Aprecio una buena broma como el primero, desde luego, Bertie puede contarle algunas estupendas. Recuerdo una vez, en casa de su tía Travers... Pero realmente, mi querido penco, reconocerá que esto es un poco fuerte ¿no le parece? Estas cosas no pueden hacerse, ya lo sabe. Está la policía, los lores, el Almirantazgo, la Commonwealth... y, desde luego, nadie en el Drones le diría que esté usted obrando lo que se dice bien... aunque cada uno tiene su opinión, evidentemente. Si es por el dinero, ni el menor problema, puedo asegurárselo. Considérelo un préstamo y si necesita más no tiene más que decirlo... los cordones de mi bolsa están a su entera disposición.
Ahora que habla de corbatas, realmente acertado, ese tono gris tórtola... se lo comenté a Meadows la otra noche, le da a usted un aire verdaderamente... distinguido, es la palabra, si me permite decírselo. Y esos nudos, sí, son un verdadero fastidio... Aunque lo cierto es que Meadows tiene buena mano para las corbatas. No acaba de dar con la temperatura correcta del té matinal, pero los nudos de corbata no tienen secretos para él. Estoy seguro de que puedo recomendarle un buen ayuda de cámara y verá cómo enseguida ve las cosas de otro modo. ¿Quién me dijo que se las corta? ¿Smith, Wesson & Beretta? Lo cierto es que nunca... la moda italiana, ya sabe... ¿y dónde tienen la sastrería?
Pero no es de esto de lo que quería hablarle, claro. Estará usted preguntándose dónde quiero ir a parar... Y en realidad ese es lo que podríamos llamar el quid del asunto ¿sabe? ¿Cree verdaderamente necesario este pequeño viaje mío? No es que tenga nada en contra de Nueva York, desde luego, un sitio que verdaderamente está muy bien, muy estimulante... siempre he dicho que debe haber algo en el aire... los rascacielos, sin duda, o quizás sea por comer tantos cereales... Londres es un lugar tan agradable en esta época del año, ¿no es cierto? Y para serle sincero no quisiera perderme el campeonato de dardos del Drones, y, ya sabe, la temporada de Ascott está a punto de empezar. Puedo darle un par de nombres de completa confinza, no tiene más que decir que va de mi parte... En fin, que así es como están las cosas ¿qué le parece?
Penco, jamelgo, realmente no puedo admitir tanto elogio. Noble animal, pardiez, y útil. Bien, rata, me conformo con que te hayas cagado en tus elegantes pantalones. Por una vez, pase, pero...De todas formas yo también me he mudado; no todo va a ser sedentarismo y calabacines.
Lo de si tienes padres lo digo por los clones, plastas probetas y todas esas vainas tecnogenéticas. Yo, por ir bien lejos, tuve un padre y una madre. Al padre ese no le conocí, pero creo que era mago: le echó un polvo a mamá , que acababa irse de casa de la abuela(niñas no hableis con señores de ojos brillantes y bigotes engomados) y desapareció. Así que, sinceramente, me alegro de que tengas una vida madridista y hasta de Argüelles (yo llevo a mi perra a cagar a ese barrio; en concreto al parque del Oeste nos gusta mucho), pero, creeme, hay otras vidas y no están en la tuya. O eso es demasiado filosófico
Realmente, querido amigo, no puedo asegurar que tenga en realidad la menor idea de lo que me está diciendo, si entiende lo que le quiero decir, pero en conjunto todo el plan me parece admirable. Sí, sin duda. Cierta insistencia en el tema de las defecaciones que me deja algo perplejo, si a eso vamos, pero bueno, si uno es de esa opinión, uno es de esa opinión ¿no es cierto?
Me hubiera gustado mucho tener un padre mago, debe ser estupendo, sobre todo para las largas veladas de invierno, quiero decir. El mío no puede decirse, en realidad, que trabajara en nada... al menos nunca me habló de ello, si bien es cierto que, entre unas cosas y otras, no nos veíamos demasiado, papi y yo...
Bueno, de modo que, en resumen, quedamos en eso ¿no? Bertie va a estar encantado, creo que estaba algo preocupado...
Así se te atragante el porridge del desayuno, siempre teneis que caer de pié los tipejos como tú
Vanbrugh, ¿sabía vuecencia que en el pedazo de novela -también en tamaño- Un buen partido, de Seth, a su prota que sufre de la ostia (sin hache, como Wodehouse con una sola o) por amor le recomienda su mejor amiga que vaya al estante más próximo y coja un Wodehouse y se ponga a leerlo; como remedio,digo? Pues eso.
Hi!
Extraordinaria novela... "Un Buen Partido". Vikarm Seth es un escritor maravilloso. Uno de los grandes. Bluff.
Literatura de la felicidad, es evidente. Yo los descubrí a eso de los diez años, en unas ediciones preciosas, que aún conservo, de los años cuarenta y cincuenta. Por cierto, con unas traducciones excelentes, a las que hay que atribuir gran parte del mérito, porque si traduces mal el peculiar estilo del amigo Plum - como luego hizo Bruguera - se pierde la mitad de la gracia y no suena muy distinto de Sharpe. Lo que me hace pensar si lo cargante que resulta este último no será también, en parte, culpa de sus traductores. Tendré que leer a Seth. Cuando termine con los tres tochos del Pinilla, y voy por el primero. Pero lo cierto es que me está gustando.
Mi comentario, evidentemente, se refería a Wodehouse, no a Seth (Por cierto ¿no será el famoso hermano de Cam y Jafet? ¡Ah, no, ese era Sem!). Como entre que lo empecé y lo mandé se coló otro comentario de Bluff hablando del Vikram este, la cosa podía quedar un poco confusa.
Hay qué joderse. Lo que hace un vasco rural cuando se enamora de una maketa proleta. ¿Eh, Vambrugh?
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